Secundino Díaz

Vamos a conocer a Secundino Díaz, su afición por escribir le viene desde muy joven, pero fue en 2018 cuando editó y sacó su primera novela «El Cerro». Más adelante, en el 2019 publica su segunda novela: «Lágrimas del mar». Actualmente trabaja en la tercera entrega de la saga.

 Después de tanto tiempo escribiendo, ¿qué te impulsó a publicar por fin?

En mi vida, hay un antes y un después del  fallecimiento de mi padre. Sentir en carne propia que de la persona que admiras, tu guía, tu referente,  solo queda el recuerdo, es muy duro de encajar y hace que te replantees muchas cosas.

La memoria es algo efímero y, en tres o cuatro generaciones, nadie recordará quien eras. Esto me hizo darme cuenta que debía arrinconar mis miedos, para dejar un legado a mi hijo, y a los que vinieran después de él. Algo, que aún siendo tangible, y sin ser económicamente relevante, es lo más preciado que le dejaré cuando no esté. Espero que con el tiempo él lo vea de igual forma.

Las dos novelas son del mismo género, ¿alguna posibilidad de que te adentres en otro terreno y cambies de estilo?

Me siento cómodo en ese género. No obstante, y aunque no han sido publicadas, tengo escritas  varias obras de diferentes estilos, relatos, novela infantil y algún ensayo. Puede que en algún momento vean la luz o puede que no. No todo lo que escribo va dirigido al lector, egoístamente a veces escribo para mí. También llevo unos años construyendo una novela histórica, ambientada en el Langreo industrial y reivindicativo, de principios del siglo XX, que espero algún día vea la luz.

Dos novelas que serán como dos hijos, no se pueden comparar y cada una tendrá sus cualidades. ¿Qué destacarías de cada libro?

En realidad tengo tres obras impresas, las dos que nombras en el encabezado de la entrevista, y una tercera, El Palacio de los Libros Olvidados, la cual, es una alegoría destinada a un público de entre los 9 y los 12 años, consta de 40 páginas y es imposible de encontrar hoy en día. Se imprimieron solo 50 ejemplares de la misma, y fueron entregados a 48 amantes de la lectura, que estaban en esa franja de edad.

Volviendo a las obras que nos ocupan, las dos comparten varios elementos comunes, los personajes principales son los mismos y ambas tienen banda sonora, lo cual es su marca de estilo, algo diferencial con otras obras del género. Están escritas en primera persona,  lo que hace al lector partícipe de la obra y consigue que se meta en la piel del personaje.

El Cerro, es una novela que va muy rápido, fácil de leer, diría que un poco adictiva. Tiene un toque histórico muy Astur, con referencias a la cultura Celta y su arraigo en esta tierra. También es bastante descriptiva con el entorno en el que se desarrollan las tramas.

Lágrimas del mar, es más pausada y está mejor estructurada; no pierde la agilidad de la primera, pero al entremezclar pasado y presente, va a otro ritmo. Es dura, descarnada y en algunos pasajes demasiado descriptiva. Toca un tema muy sensible, como es la trata de seres humanos, y por tanto tiene un trasfondo social del que la primera carece.

¿Y de Mario Cuesta, protagonista de ambas novelas?

Mario, es un personaje bastante típico en la novela negra. Un inspector con unas aptitudes y conocimientos extraordinarios, alguien llamado a conseguir grandes éxitos en su carrera, al que un acontecimiento luctuoso, le da la vuelta como a un calcetín. Le convierte en un policía descastado, que se retroalimenta de su dolor, una persona  a la que su carrera y su propia vida, no le importan lo más mínimo. Vive en una carrera e autodestrucción permanente.

¿Podemos ver en Mario Cuesta o en alguno de tus personajes algo de Secundino?

Estas dos novelas tienen tres protagonistas diferenciados y en todos ellos hay una parte de mí.

Por un lado está Mario Cuesta, al que todos identifican como principal protagonista, y que es mi alter ego loco y perverso. Un hombre que lo ha tenido todo y lo ha perdido en un instante, que llega tocar el fondo, y que ni sabe, ni quiere salir de allí. En su vida solo existe el blanco y el negro,  la paleta de los colores se fue junto con su familia.

Luego está Vicky Fueyo, contrapunto perfecto de Mario. Es mi yo racional, ordenado y solidario, el que tiene unos valores muy marcados. El yo, que siempre intenta hacer lo correcto, aunque duela y le sea perjudicial.

Y en tercer lugar está Gijón y el barrio de Cimavilla, protagonista indiscutible de las dos obras. Sin él no existiría ninguna de ellas, y yo posiblemente tampoco sería quien soy. Es el lugar del mundo en el que mis personajes y yo queremos vivir por siempre. Es el nexo que lo une  todo,  el ancla que nos sujeta al mundo real. 

Si pudieras sacar un personaje de tus libros, hablar con él y tomar algo tranquilamente, ¿a quién elegirías?

En mis obras hay varios personajes que son reales, con los que hablo a menudo. Personas importantes para mí, y que con su forma de ser también han creado personajes alternativos de las obras. No obstante hay un personaje con cual me hubiera encantado poder compartir un café. Alguien que, sin ser partícipe de los acontecimientos, sale bastante en las obras y es un referente para Mario Cuesta. Don Melchor Gaspar de Jovellanos

¿Editorial o auto publicación?

Auto publicación, por decisión propia. Ser dueño de lo que escribo es un valor muy importante para mí. Esto no quiere decir que me niegue a trabajar con una editorial. Llegará el momento que nuestros intereses confluyan y trabaje con alguna de ellas.

Hay mucha gente que lee, pero un porcentaje de lectores solo escoge autores conocidos con una amplia trayectoria. ¿Cómo podríamos cambiar eso?

No tengo la fórmula mágica para hacerlo, pero creo firmemente que proyectos como este del Fililan22 ayudan a ello. Necesitamos conectar con el lector de base, y aquí tenemos ese espacio. Hay que ampliar los márgenes del tablero, para encontrar más espacios, donde darnos a conocer.  Los que no tenemos acceso a la maquinaria propagandística, de los autores conocidos, debemos mostrar a nuestros potenciales lectores el trabajo que hacemos. Defenderlo en el cara a cara, no sentirnos inferiores a nadie. SI crees en lo que haces y estás orgulloso de tus obras, es  fácil que otros también lo vean así. Es un trabajo arduo, pero muy agradecido.

 

 

¿Qué es Fililan 22 para ti?

Fililan22 es un brazo tendido a las instituciones. Un grito desesperado al viento, esperando que alguien lo escuche. Posiblemente sea uno de los últimos trenes que tenemos para recuperar lo que antaño significó culturalmente Langreo.

Desde que tengo uso de razón las cuencas han sido demonizadas por los aparatos propagandísticos de los distintos gobiernos. Siempre han mostrado una imagen de nosotros que no es la real. Se nos ha tratado de vulgares, de pendencieros, de broncas, de borrachos y de gente de bajo de nivel cultural. Pese a todo eso, en 1960, con todas las revueltas que aquí había, la UNESCO nombra a La Felguera el kilometro más culto de Europa. Igual no éramos tan iletrados e ignorantes como nos pintaban. Debemos recuperar esa esencia, hay cantera de sobra para ello. Somos cuna de grandes escritores/as, de ilustradores/as, músicos/as, de cineastas etc… En definitiva un lugar que pese a todo lo sufrido, sigue dando a la cultura grandes hombres y mujeres.

Fililan22, es el primer paso para recuperar la senda del camino andado. Fililan22, es el resultado del empecinamiento de dos grandísimas personas,  como son, Miguel y Beatriz, las cuales han logrado que este evento sea al fin una realidad. Ahora, está en manos de las instituciones públicas, convertir esta Fiesta del Libro de Langreo en referente regional.

Aparte de escritor y lector, ¿qué más nos puedes contar para poder conocerte un poco más?

No soy muy dado a hablar de mí, y ya he descubierto muchas facetas de mi forma de ser a través esta entrevista.

Puede decirse que, soy un padre de mediana edad como cualquier otro, con sus problemas, con sus defectos y sus virtudes. Alguien muy familiar. Apasionado de la literatura, del teatro, de la música, del deporte y de la política. Si me tuviera que definir en dos palabras, serían «reivindicativo y solidario»

Muchas gracias por regalarnos un poco de tu tiempo y permitirnos acercarnos a ti.